
Deshechos de una ausencia
Natalia Zurita
Dónde me cabe tanto vacío,
tantos hubieras se acumulan en mi lengua
y cada nube gris lleva tu esencia.
Si tantos temblores nos unen
por qué no hay lugar en el que nos encuentre.
No hay lugar en el que tu vacío quepa y me llene.
Me quedé en medio de armonías rotas
sin saber cómo fuimos,
sin saber en dónde pudimos habernos escondido
entre días que no se cumplirán,
“hubieras” que se quedarán como besos encarnados.
Mi mente inconscientemente te persigue.
Me paralizo en sentimientos y falsos recuerdos,
días lejanos en un mundo
que no existe,
que se quedó en tu perfume
mientras todos los días trago el hambre de tu presencia.
Y dejarte ir por fin
como un ave lastimera que necesita volar,
como quien nunca te ha conocido,
como un viaje del inconsciente.
Y no verte más,
como el libro que perdí
y el poema que jamás escribí.
Nos encuentro de vez en cuando
entre cajas viejas y el polvo acumulado,
tanta distorsión que se disfraza de recuerdo
e impregnado al recuerdo tanto querer.
Aunque quemé cada vestigio del nosotros,
tu ausencia se me escurre entre las noches;
yace plácida entre mis lágrimas
y se retuerce entre mis sonrisas.
Con tu ausencia
se clava en mí el alivio.
Después de tanto llanto,
me aferro al no será,
después de tanto sofocante hubiera.
Después de tu ausencia hay sol,
las olas siguen impasibles,
el viento susurra aún
y yo intento llenarme,
deshacer el vacío
y llenarme
de tanta ausencia.