
Lo que ahora son deseos
H. Dauser
Desearía poder salir al parque,
ir a ese restaurante,
visitar el museo.
Desearía poder cantar canciones,
compartir comida,
escuchar risas.
Desearía poder descubrir lugares,
conocer amistades,
invitarte.
Desearía vivir sin la limitación
de tener que cuidarme
de balas perdidas,
momentos equivocados,
lugares desafortunados.
Desearía vivir sin el miedo
al sonido de los motores,
al sonido de ambulancias,
al sonido de sirenas de patrullas.
Desearía vivir sin el miedo
a caminar por la acera de mi cuadra,
a visitar a mi amiga de la colonia Victoria,
a estar fuera de casa a cualquier hora.
Desearía que mi madre
no hubiese tenido que tirarse al suelo,
después de aquel estruendo
y las balas de ráfaga.
Desearía haberla ayudado,
en lugar de tirarme al suelo,
porque menos probabilidad hay
de que te lleguen a dar.
Desearía no sentir un cosquilleo que arde
en el lugar del pecho donde está el corazón.
Desearía poder salir al parque,
a relajarme,
a cantar canciones,
a mirarte.