top of page

Jeanne "artista con hambre"

Desde que mi madre duerme sola, me pide casi todas las noches que me acueste a su lado; “el vacío se siente cada vez con más fuerza”, dice con voz sensible y casi suplicando. No me gusta pasar los días por mi propia cuenta de forma constante, así que accedo a quedarme acostada en el lado de la cama que ya no está marcado. Mi madre es muy emocional, así que toma este acto como amor abismal.

Es raro verla a los ojos, porque dice que me ama con mucha fuerza, pero tiene la mirada de tristeza. Le duele el corazón; ni todo el amor del mundo puede remediar su dolor. Mi madre siempre me cuidaba, pero a ella nunca nadie la consolaba.

Durante mis cuatro años de vida la veía reír una vez al mes, mientras el resto de días lloraba a causa de su estrés. Cuando lo pienso, deseo haber tenido la edad suficiente para comprenderla; ojalá hubiese entendido todas las noches que pasaba en vela. A mí era a quien más le dolía, pues siempre me he quedado con ella mientras el resto se va, como un peluche al que abraza la niña de su interior; entiendo también que eso sea un motivo suficiente para que me pida a mí dormir a su lado y no al resto de mis hermanos.

Una vez le compré una muñeca de porcelana con cabellos rubios y un vestido que parecía sacado del rococó; sus ojos se llenaron de lágrimas y me dio las gracias, seguidas de una charla acerca de su infancia. Tuvo una muñeca casi igual a la que siempre llevaba a todas partes; la cuidó hasta que se la robaron. Nadie quiso volver a comprarle otra, por lo que ella dejó de pedir juguetes. Su infancia se desmoronó al perder algo que amaba con todo su corazón. Una señora supo acerca de esa muñeca arrebatada y de la tristeza de la chiquilla, a lo que le dijo: “Se ve que serás una buena madre, porque incluso de niña amas a quienes cuidas”. Mi madre dice eso mientras ríe y mi corazón se enternece.

La señora terminó siendo buena profeta; mi madre cuida cada paso que doy, me ve como una estrella que siempre brilla, como aquello que siempre quiso ser, pero nadie la entendía. Me abraza cuando no puedo ser feliz, me pide llorar cuando ya no soporto estar; por eso duermo a su lado hasta que deje de sentirse sola en su cama matrimonial.


El vacío

LOGO - PRIMERA SEMILLA (1)_edited_edited
  • Trapos
  • Instagram
  • Facebook

@primera_semilla

bottom of page