
Sam Ortega
El lugar del hallazgo es (era) un conjunto de cuatro rectángulos enclenques con manchas de humedad. Partes más claras y otras más oscuras que antes mostraban algo: fantasmas de papel descolorido que fueron arrancados por el tiempo.
Un cuarto desnudo en apariencia, piel de polvo, y en medio el esqueleto de una cama sin colchón. No hay ventanas, sino una claridad amarillenta.
Las almohadas yacían (yacen) debajo de la estructura. Pequeños pulmones marchitos, tendidos sobre el piso sucio. Nada más; el vacío absoluto abarca toda la parte inferior donde antes se escondían los misterios de cada noche que dormías con la luz encendida.
El tacto de la cabecera es frío, como el color blanco que apenas la cubre. Hay partes que han sido alcanzadas por el óxido. Recuerdas los stickers de caricaturas asemejándose ahora a irregulares quemaduras de cigarro. Negro, marrón, naranja, ocre. Un humo hecho de risas y ronquidos.
Midiendo la distancia entre un extremo y otro, imaginas a la niña que durmió ahí. Antigua energía vital de este cadáver seco. La melancólica luz transparente atraviesa los barrotes altos, donde colgaba el dosel rosado con estrellas. Un cuerpo con cielo propio vuelto un par de brazos que no sostienen a nadie.
Se ilumina la vacuidad de un organismo cuyo propósito se ha extinguido. Reflector que evoca la silueta del abandono. Las sombras no hablan el lenguaje del entendimiento.
Piensas (pensaste) dónde pueden enterrarse los lugares. Cómo se silencian las secuencias de memoria que no sabes traducir. Que, atrapadas, buscan tus manos y mirada para susurrarte lo que solo tú conocías (conoces).
Imaginas (recuerdas) el camisón de flores hasta los tobillos, la larga trenza negra que cuelga sobre tu cuello recostándose en esos restos arqueológicos, antes poblados por sábanas suaves y animales de peluche.
Tu cuerpo ha duplicado su tamaño. Te cortaste el cabello. Te vistes de desvelos.
Pero los sueños que conforman el alma de aquellos huesos metálicos cantan despacio —ya eternamente moribundos— para que no olvides a quién fuiste (eres).