
Mi padre no teme
Michelle Lozano
Mi padre casi muere hace unos años,
igual que yo,
que casi morí hace un instante;
pienso, en medio del camino:
la dura luz de abril,
la tierra en la cara,
el miedo en las manos
y un vehículo en llamas como hoguera enfurecida.
Mi padre no le teme a la muerte,
ni a los choques,
a las caídas fatales
o a los barrancos.
Y yo le temo al mar,
a los planetas ocultos,
a la brevedad y al tiempo.
Mi padre casi muere hace unos años,
igual que yo,
que casi morí hace un instante,
y uno nunca se puede deshacer
de la cuna que la vio nacer,
del par de ojos que compartimos
y la sangre infinita que corre por nuestras venas
y nos une en miedos,
en sueños.
Y sin embargo estoy sola,
a punto de morir
como mi padre antes que yo:
sola,
solo,
solos.
Mi padre y yo morimos juntos
en una línea temporal alterna
en la que ninguno le tiene miedo
a las cosas sencillas de la tierra.
Y elegimos nuestro destino
en un libro en blanco fantástico;
y ahora mi padre también escribe poemas,
y yo no soy una niña sola en la parte de atrás de un auto
que no va a ningún lugar.
Mi padre casi muere hace unos años,
igual que yo,
que casi morí hace un instante,
y el mundo sigue su curso fuera de mí,
aunque aquí adentro
habemos dos que temen.