
Naufragio
Fer González
El sentimiento es el mismo.
Un cruel recordatorio
de que he caído de nuevo.
Pero el silencio
no termina por sofocarme.
Solo soy una vagabunda
mendigando por un poco de paz,
por una redención
que no llega
y de la que tal vez
no soy merecedora.
He llorado mucho,
he sentido que me
quedaba seca.
Pero, al final,
siempre hay algo
por derramar.
He soñado con regresar
al inicio,
sucumbir a la irrealidad,
pues la ira me carcome.
He sentido
que mi alma
abandona mi cuerpo,
y recuperarla
sería una masacre.
Me he tropezado
con la misma piedra
incontables
veces.
He muerto
y la resurrección
no me ha permitido
olvidar.
El vacío del abismo
me llama
a corresponderle,
a naufragar y
aceptar la salida triunfal
de la derrota.
Soy una errante del destino,
de la zozobra que se adueña
de mi ser,
de marchitas verdades,
y de mentiras que florecen
enredando mi cordura.
La lluvia cae,
sofocando mis penas.
Pero ya es tarde,
el tiempo se escurre
entre lágrimas lunares,
y mi corazón
es de frío
metal.